top of page
  • Foto del escritorJavier Mariano Rubio

Las cucarachas también tenemos permiso

Actualizado: 18 ene 2023


Después de escuchar el grito que venía del jardín, abrí la puerta y vi a mi esposa aterrada. Señaló con el dedo hacia el piso y ahí estaban: una cantidad enorme de cucarachas en el umbral de nuestra casa. El espectáculo aterrador implicaba a una tratando de entrar; dos de ellas, fornicando; y el resto, observando la cópula de las compañeras, como en una orgía o un ritual. Tomé el insecticida que está sobre la barda y las rocié; a las que huían, las aplastaba con la suela del zapato, pero la pareja seguía en el acto. “¡Mátalas, mátalas!”, gritaba mi esposa. Instintivamente obedecí y terminé con el idilio en un momento. Debo decir que sentí tristeza al consumar la masacre. Primero, porque, de cualquier forma, interrumpí un acto que siempre he considerado de amor. Segundo, porque pensé en que ese derecho que me di para acabar con esas tristes cucarachas, sucias y peligrosamente inofensivas, podría ser el mismo privilegio que alguien pudiera atribuirse conmigo. Al fin, sigo con un pesar de conciencia.

79 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page