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  • Foto del escritorRodrigo Pérez Rembao

Me contradigo, luego existo

Actualizado: 5 sept 2022


La naturaleza es vaivén. Y por más que quieras contrariarla, intentando hacer tuya la rigidez de un robot, esa condición humana tuya te traerá siempre de vuelta.


Lo que pensaste y lo que sentí hace unos instantes pudo haber cambiado en segundos. Con lo que sentiste y con lo que pensé, pudo haber ocurrido exactamente lo mismo.

Nadie está consumado. Nadie es, hasta que muere. Atarse de pies y manos al mástil de la congruencia es querer morirse; echarse a andar –acaso por la ruta más tediosa– hacia el suicidio. Contradecirse, en cambio, responde al más puro instinto de supervivencia.

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