Mientras haya vida
- Rodrigo Pérez Rembao

- 24 feb
- 1 Min. de lectura

Fascinada ante la posibilidad de contrariar el falso destino que le había impuesto algún pensador ordinario, la esperanza empuñó el arma, se la metió en la boca y presionó el gatillo sin vacilar.
Quienes le sobrevivieron nunca volvieron a ser los mismos, y el negocio de los libros de autoayuda sufrió un desplome tremendo.



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